Cómo mejorar la gestión del riego con la ayuda de sensores de humedad

En el post anterior hablamos de los 4 conceptos clave que deberías conocer para conseguir un riego óptimo. En este post profundizaremos un poco más en la materia y te daremos unas pautas básicas sobre cómo utilizar sensores de humedad para mejorar la gestión del riego en tus cultivos.

Es muy importante recordar que un nivel de humedad cercano al punto de marchitamiento (PMP) provoca que las plantas estén sometidas a un estrés hídrico severo, lo que se traduce en una reducción drástica de su rendimiento. Por otro lado, un riego excesivo por encima de la capacidad de campo (CC) provocaría una percolación o un drenaje profundo, malgastando una gran cantidad de agua no aprovechable por las plantas. La velocidad de drenaje depende del tipo de suelo, por ejemplo, el drenaje será más rápido en suelos arenosos que en suelos arcillosos.

Para poder realizar un riego óptimo es fundamental determinar la capacidad de campo (CC) y para ello utilizaremos un sensor de humedad. Una vez instalado el sensor, se debe realizar un riego prolongado buscando la saturación del suelo para luego dejarlo drenar libremente durante 48 – 72 horas. En la figura 1 se puede observar que después de un tiempo, el rápido drenaje se hace insignificante y comienza una lenta extracción de agua, es en ese punto en el cual la humedad del suelo se denomina capacidad de campo (CC).

Evolución del contenido de agua en el suelo

Una vez establecido la capacidad de campo (CC) se tiene que fijar un umbral de riego (UR), que podemos definirlo como el porcentaje de la humedad aprovechable que tiene que consumirse antes de regar nuevamente. De forma general, podemos fijar un umbral de riego (UR) del 50% para cultivos menos sensibles a la sequía y un umbral entre el 25 – 30% para los más sensibles.

Siguiendo estas recomendaciones básicas conseguirás optimizar el uso del agua a la vez que maximizarás el rendimiento de tus cultivos.

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