Agricultura de precisión vs tradicional

Cuando hablamos de agricultura tradicional todo el mundo piensa en un señor mayor cultivando el campo de forma manual, sin embargo, hace siglos que esto ya no es así. Hoy en día, gracias a la revolución tecnológica que ha experimentado el campo, los agricultores han cambiado a un sistema más mecanizado y automatizado, lo que les ha permitido solventar muchas de las limitaciones del pasado.

Un ejemplo de ello son los avanzados sistemas de guiado automático mediante geolocalización que incorporan las máquinas agrícolas, permitiendo agilizar tareas del día a día como cosechar, sembrar, preparar el terreno, etc.  Otro ejemplo de aplicación de la tecnología en la agricultura lo podemos encontrar en la utilización de programadores de riego y sistemas de fertirrigación, posibilitando la automatización de tareas repetitivas, pero de gran importancia.

A pesar de todos estos avances, todavía quedan muchos problemas presentes y futuros por resolver. Según estimaciones de las Naciones Unidas, la población mundial alcanzará los 9 billones de personas para 2050, el cambio climático y el calentamiento global cada vez son más evidentes y los recursos naturales son cada vez más escasos.

En este contexto, la agricultura de precisión juega un papel fundamental. Una agricultura capaz de maximizar la producción de cada centímetro de terreno, optimizando el uso de los recursos hídricos y naturales. En la agricultura de precisión la intuición deja paso a las decisiones basadas en datos reales sobre el estado del terreno y de los cultivos.  Los sistemas de ayuda a la toma de decisiones, el uso de drones o el BigData son algunas de las tecnologías aplicadas. 

En definitiva, un conjunto de herramientas que nos van a permitir desarrollar una agricultura más eficiente, productiva, respetuosa con el medio ambiente y comprometida con la sociedad.

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